sábado, 13 de septiembre de 2008

EL CULTURISMO. DEPORTE INCOMPRENDIDO.


Pocos, o quizá ningún otro deporte, habrán sido tradicionalmente tan despreciados y denostados como lo ha sido, y es, el culturismo. Asociado sistemáticamente con la vanidad, la homosexualidad, la supuesta estupidez de sus practicantes...

Pocos deportes han nutrido tanto y tan bien los casting cinematográficos para papeles de retrasados, tarados o simplemente estúpidos. En pocos deportes se puede haber ensañado tanto la ignorancia, la incomprensión, la burla de los parroquianos en los bares cuando aprecian en la televisión una de las pocas menciones a un campeonato o a un deportista.

Pocos deportistas de élite pueden haber sido tan ridiculizados, burlados y sus esfuerzos tan despreciados y minimizados como los culturistas. Son tantos y a veces tan enrevesados los mitos y supersticiones que se han creado en torno a él, que a veces resulta inútil intentar siquiera rebatirlos.

Y sin embargo son cada vez más las personas que lo practican. Raro es el joven que en algún momento de su vida, frecuentemente al comienzo del verano, no se dirige a un gimnasio de pesas como primer lugar para intentar mejorar su aspecto. Y más raro aún es el que al cabo de un mes todavía sigue yendo.

Se crean nuevos nombres y nuevos métodos de entrenamiento para combinar esta actividad con otras también beneficiosas y sobre todo para desmarcarse de toda esa carga negativa de la opinión pública.

Entrenamiento con pesas, fitness, mantenimiento con pesas, y tantos otros términos que atraen a gente, mucha gente, libre así de los miedos hacia el excesivo desarrollo, el uso de drogas o el agarrotamiento que tradicionalmente se asocian con el culturismo.

Y es que las pruebas hablan por sí mismas. Legiones de gente llenan los gimnasios, su visita se incorpora a los hábitos de vida normales, una floreciente industria explota el mercado de los aparatos de entrenamiento, de los complementos vitamínicos y la dietética que con el ejercicio completan el concepto de vida sana.

Un ideal de "Mens sana in corpore sano" que pioneros como Charles Atlas o Marcel Rouet desarrollaron hace décadas sin conseguir del todo desmarcar el entrenamiento con pesas de su anterior historia como atracción de feria.


FUNDAMENTOS PSICOLÓGICOS

Si bien otros deportes suelen practicarse como entretenimiento, como forma de mantenerse en forma o simplemente por diversión, el culturismo suele asociarse a un cuerpo supermusculoso, enorme, con un régimen de vida poco menos que exclusivo.

Por esta razón, el término "Fisicoculturismo" define casi únicamente la vertiente de competición, reservándose términos como fitness, musculación o entrenamiento con pesas al practicante que sólo persigue la mejora de su aspecto o su propia satisfacción en el entrenamiento.
Y es que ningún otro deporte ha tenido tradicionalmente asociada una carga tan negativa como tiene el culturismo. Muchos por incomprensión, y otros muchos por envidia, al menos en nuestro país resultan típicos comentarios como "mucha dinamita y poca mecha" o equiparar al deportista con un vanidoso o, más frecuentemente, con un homosexual.

Es lógica tanta incomprensión hacia un deporte que no atrae masas frente a un televisor, que no protagoniza momentos de tensión en un partido, que no es divertido practicar el domingo en compañía de un grupo de colegas y que no permite, en suma, adherirse a los colores de un equipo para lograr a través de sus triunfos superar las limitaciones y frustraciones que sería mucho más costoso vencer por nuestros propios méritos.

El culturismo no es un deporte divertido. Se practica en una sala normalmente iluminada por luz artificial, ruidosa, de ambiente cargado, quizá excesivamente poblada. No consiste en demostrar la habilidad personal en el manejo de un balón, ni el juego en equipo, ni permite lucimientos y jugadas espectaculares.

Es un deporte sacrificado, lento, donde el dolor es un objetivo que demuestra la calidad del ejercicio y marca el aprovechamiento que obtendremos de nuestro esfuerzo. Es una lucha constante, de cada día, cada minuto y cada repetición, contra la tendencia natural del cuerpo a detenerse, a no seguir luchando siempre contra pesos cada vez mayores.

La impresión que los profanos tienen de este deporte se limita al aspecto exterior, a esos cuerpos tan llamativos y para la mayor parte de la gente repulsivos. Para el que conoce el culturismo, su práctica es ante todo el entrenamiento de las capacidades mentales, de la capacidad de motivación y de autocontrol. Es una superación de nuestras limitaciones, un ejercitamiento de la voluntad, de la tenacidad.

Y quizá sea ésa la verdadera diferencia entre el culturismo y el fitness. Si el segundo pretende la mejora de la condición física, del tono muscular, la fuerza y la potencia, el culturismo constituye la realización de los mismos ejercicios, pero con una motivación de lucha constante, de llegar siempre al límite que nos permitirá avanzar un poco al entrenamiento siguiente.

Independientemente de las cargas manejadas o del volumen muscular que hayamos logrado, lo que distingue y define al culturismo es la voluntad del deportista de forjar tanto el cuerpo como la mente, y únicamente gracias a su propio y continuado esfuerzo.


FISICOCULTURISMO

El culturismo consiste en la utilización de pesas para provocar en el cuerpo una serie de cambios adaptativos. El objetivo de estos cambios es lograr una adecuada mezcla de volumen, muscularidad, simetría y proporción.

La utilización de pesas, por lo tanto, es únicamente un medio para alcanzar ese objetivo, y no como suele creerse el fin último del culturismo. La finalidad del ejercicio es lo que diferencia al culturista de cualquier otro deportista que utiliza las pesas para mejorar o fortalecer su sistema muscular.

Uno de los mitos más extendidos acerca del culturismo es la creencia de que los músculos que se desarrollan con sus métodos no tienen fuerza, sino únicamente volumen. Esto no es cierto, y sólo puede parecerlo cuando se compara con los resultados de la Halterofilia, donde el objetivo tampoco es la fuerza sino la potencia muscular.

También es muy común la creencia de que el entrenamiento con pesas vaya a producir estos resultados de forma inmediata y en todo el mundo. Mucha gente se acerca a un gimnasio a ponerse en forma, pero con miedo por lograr un desarrollo excesivo o desproporcionado.

Lo cierto es que alcanzar un físico como el de un profesional requiere entre ocho y diez años de entrenamiento exclusivo, fanático, obsesivo, además de una importante predisposición genética y el mantenimiento de una dieta alimenticia muy estudiada. La mayor parte de la gente no podrían lograrlo ni aún queriendo.

Arnold Schwarzenegger, quizá el más conocido de los grandes campeones del culturismo, definió esta forma de vida después de retirarse, en 1975, de la competición:

"...el entrenamiento había sido lo más importante de mi vida. Era mi vida. Pasaba cuatro horas al día haciendo obsesivas sesiones con pesas, y todo lo que rodeaba mi vida, desde mis comidas hasta mis horas de sueño, pasando por mi vida social, giraba alrededor de la idea de ganar los campeonatos de culturismo."


FUNDAMENTOS FISIOLÓGICOS

Un aspecto fundamental en culturismo es conocer el propio cuerpo y cómo funciona. Quizá una de las principales características de un culturista sea la profundidad de sus conocimientos sobre fisiología.

De los tres tipos de músculos, liso, cardiaco y estriado, tan sólo el tercero forma el aparato locomotor, y es el único que responde al control voluntario de la mente. Este es el principal objeto del entrenamiento culturista, y de cualquier otro sistema de tipo anaeróbico.

Cada músculo, no importa su tipo, ubicación o tamaño, sirve para una única cosa: contraerse. Por esta razón, los músculos se sitúan siempre en posiciones complementarias, antagónicas, de forma que la contracción de uno provoca el movimiento de la articulación en un sentido a la vez que estira el músculo contrario.

El tejido muscular está formado por haces de delgadas fibras que se envuelven en una vaina de tejido. El número de fibras es fijo desde el nacimiento, y no se puede incrementar de ninguna forma, pero sí su tamaño.

Cuando al movimiento del músculo se le opone una resistencia, se implican en el ejercicio un número variable de fibras, las necesarias para el peso que el músculo tiene que manejar. El culturismo se basa en el llamado principio de Sobrecarga Progresiva, según el cual el entrenamiento conduce progresivamente a la implicación de más y más fibras de cada uno de los músculos.

La principal virtud del músculo es su capacidad de adaptación. Si se le exige un esfuerzo cada vez mayor, el músculo crecerá y se fortalecerá para adaptarse a las circunstancias. Es la llamada Hipertrofia Muscular, que permite a los culturistas aumentar de forma espectacular el volumen de sus músculos.

Además del crecimiento en volumen del músculo, y del aumento de la fuerza física, el entrenamiento culturista produce el alargamiento de las fibras musculares, el endurecimiento de la capa que los cubre y la creación de capilares sanguíneos para irrigar con más sangre la zona trabajada.

La mayoría de los deportes no producen un desarrollo muscular con su práctica. Esto es debido a que realizan siempre el movimiento para vencer el mismo peso, la misma resistencia. Su práctica produce un incremento en la resistencia, el tiempo que se puede mantener el esfuerzo, pero no en la capacidad muscular.


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1 comentario:

Anónimo dijo...

muy agradecido por la nota,facil de comprender,sigan adelante con sus nota,que son valiosos para los que amamos el deporte de los fierros,GRACIAS.

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